FESTIVAL DE MÚSICA NORTEÑA MEXICANA.
- Benito Garcia Coronado
- 8 nov 2025
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8 de noviembre del 2025.
El 21 y el 22 de noviembre del 2025, en Río Bravo, Tamaulipas, tendrá lugar el Festival de Música Norteña Mexicana. El mismo se enmarca en el proyecto del Laboratorio Fara Fara de la Nueva Música Norteña Mexicana. Es un proyecto cultural impulsado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el gobierno de Tamaulipas. Los objetivos son: profesionalizar a los músicos del sector tradicional y popular en la frontera norte de México, fortalecer la identidad cultural de la región y contribuir al bienestar social de las comunidades a través de la formación musical.
Luis Díaz Santana y Luis Omar Montoya Arias, especialistas en música norteña mexicana, dictarán conferencias magistrales. Habrá conciertos y mucho baile. La música norteña es aquella que se define, desde lo instrumental, por un acordeón y un bajo sexto. La norteña también se define por la ejecución de géneros dancísticos europeos como la polka y el vals, además de creaciones mestizas como el corrido, la canción ranchera, el bolero y la cumbia.
La música norteña mexicana.
La música norteña es binacional porque se gestó en medio de procesos migratorios generados entre México y Estados Unidos, durante los siglos XIX y XX. Es verdad que casi la totalidad de los ejecutantes e intérpretes que grabaron por primera vez música norteña, nacieron en territorio mexicano, pero fue en los Estados Unidos donde encontraron las condiciones tecnológicas para materializar sus proyectos.

Sin el capital y los avances científicos estadounidenses la música norteña, posiblemente, no existiría como la conocemos en la actualidad. La música norteña es de México, pero también es de los Estados Unidos, así como de Chile, Colombia, Bolivia y otras regiones distantes del continente americano como Alemania, Rusia y Holanda, donde mantiene una vigencia increíble.
Para Cathy Ragland, la música norteña pertenece a “una nación entre dos naciones”; una región abstracta que en sentido estricto no es mexicana, ni tampoco estadounidense. La moción de Ragland está inspirada en el nuevo transnacionalismo. Éste propone que siempre habrá terceras regiones que se construyan a partir de los flujos culturales entre dos o más países. Por ejemplo, en sus orígenes, la música norteña fue una creación Mexicoestadounidense; hoy este cúmulo de prácticas, códigos, sonidos y letras, son importantes para millones de habitantes de regiones americanas como Chile, Colombia y Bolivia. Las demarcaciones geográfico-políticas no han limitado los viajes de la música norteña.
La música norteña se definió en una región de frontera que involucra a un país periférico como México y a otro responsable de tomar decisiones concernientes a la humanidad (Estados Unidos). México ha contribuido con braceros, músicos y compositores; mientras que Estados Unidos puso los medios tecnológicos para convertir a la norteña en un producto que forma parte de la industria del entretenimiento.
La música norteña surgió cuando se grabaron los primeros temas de los duetos compuestos por Narciso Martínez (acordeón) y Santiago Almeida (bajo sexto); además del hecho por Jesús Maya y Timoteo Cantú, en las décadas de 1930 y 1940, respectivamente. Bajo la clasificación de “música norteña”, se grabó y comercializó repertorio mexicano con el acompañamiento de un bajo sexto y un acordeón. Si pensamos en la radio como un medio de difusión de la música grabada, la transmisión del primer programa en español, al interior de los Estados Unidos (1928), forma parte del proceso de creación de una industria del entretenimiento, iniciado en la década de 1920. Las primeras grabaciones de música norteña se hicieron entre la crisis de 1929 y la implementación del Programa Bracero, en 1942.
Propongo entender a la música norteña como una creación de la industria cultural
estadounidense de la primera mitad del siglo XX. Si retomamos el concepto “músicas mundo” desarrollado por Ignacio Corona y Alejandro L. Madrid, la etiqueta “música norteña” puede significar una estrategia comercial para desarrollar un mercado de consumo, manejado por la industria del entretenimiento anglosajón en el continente americano. Dicha estrategia comercial, pronto fue imitada y aplicada por los corporativos de la comunicación en México.




