SEGÚN EXPERTOS EN ESTE MUNICIPIO DE TAMAULIPAS SE CRÍAN LOS MEJORES CABRITOS.
- Martín Rdz. Mtz.

- 6 jul
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6 de julio 2026.
Cuando se habla de cabrito en el noreste de México, la mayoría piensa de inmediato en Nuevo León. Sin embargo, especialistas, productores y conocedores de la gastronomía regional aseguran que uno de los mejores ejemplares proviene de Tamaulipas, específicamente del municipio de San Carlos.
La explicación no está en una receta secreta, sino en la forma en que son criados. El pastoreo extensivo sobre agostaderos naturales y la alimentación basada en vegetación silvestre de la región hacen que la carne adquiera características muy apreciadas por chefs, restauranteros y consumidores.

Ubicado en la región centro de Tamaulipas, San Carlos cuenta con un clima semiseco y amplias zonas de matorral donde los caprinos se alimentan de manera natural. Este sistema de producción extensiva permite que los animales consuman una gran variedad de arbustos, hierbas y plantas nativas.
De acuerdo con especialistas en producción caprina, la alimentación mediante pastoreo influye directamente en la calidad de la carne, ya que favorece un sabor más intenso, una textura firme y un menor contenido de grasa en comparación con animales alimentados exclusivamente con dietas confinadas.
Precisamente esas condiciones han hecho que San Carlos sea reconocido entre productores y comercializadores de cabrito del noreste mexicano como una zona donde se obtienen ejemplares de excelente calidad.
Productores de la zona coinciden en que la clave está en el entorno natural. Los cabritos recorren diariamente grandes extensiones de terreno y aprovechan la vegetación característica del semidesierto tamaulipeco.
Esta forma de crianza no solo beneficia la calidad de la carne, sino que también forma parte de una tradición ganadera transmitida de generación en generación. En San Carlos, muchas familias continúan criando ganado caprino de manera artesanal, conservando prácticas que han permanecido durante décadas.
La combinación de clima, relieve y disponibilidad de forrajes naturales convierte al municipio en una zona ideal para la producción caprina, situación que incluso ha sido reconocida por investigadores dedicados a la producción pecuaria, quienes destacan que el manejo en pastoreo influye positivamente en las características organolépticas de la carne.
La fama del cabrito de San Carlos ha trascendido las fronteras de Tamaulipas. Gran parte de su producción es comercializada hacia Nuevo León, donde es preparada en algunos de los restaurantes especializados en cabrito más reconocidos del país.
Aunque muchos comensales asocian este platillo con Monterrey, una parte importante de los animales utilizados para elaborar el tradicional cabrito al pastor proviene de ranchos ubicados en municipios ganaderos de Tamaulipas, entre ellos San Carlos.
Los expertos señalan que el sabor de la carne depende en buena medida de la alimentación del animal durante sus primeras semanas de vida y del manejo que recibe en campo abierto, factores que distinguen a los cabritos criados en esta región.
Para muchos productores y conocedores de la gastronomía norteña, sus cabritos figuran entre los mejores del noreste de México, demostrando que la calidad comienza mucho antes de llegar a la parrilla o al horno: inicia en el monte, donde los animales crecen alimentándose de los pastizales y arbustos que caracterizan el paisaje tamaulipeco.



