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ESTO ES LO QUE HACEN EN TAMAULIPAS CON LOS RESIDUOS PELIGROSOS, BIOLÓGICOS E INFECCIOSOS (RPBI) QUE SALEN DE LOS HOSPITALES DEL ESTADO.

  • Foto del escritor: Martín Rdz. Mtz.
    Martín Rdz. Mtz.
  • 22 abr
  • 3 min de lectura

22/04/26.


La generación de residuos peligrosos biológico-infecciosos (RPBI) en Tamaulipas involucra a una amplia red de instituciones del sector salud que diariamente producen desechos que se consideran de alto riesgo por su capacidad de transmisión de enfermedades y posible impacto ambiental.

De acuerdo con una solicitud de información realizada mediante la Plataforma Nacional de Transparencia, estos residuos no se concentran en un solo punto, sino que se originan en decenas de unidades médicas distribuidas en todo el estado, lo que obliga a contar con un sistema de recolección y tratamiento especializado.

¿Qué hospitales recolectan los RPBI?

Entre las instituciones que generan este tipo de desechos se encuentran el Hospital General de Ciudad Victoria, el Hospital Infantil de Tamaulipas, el Centro Oncológico, el Hospital IMSS Bienestar “Dr. Carlos Canseco” de Tampico, el Laboratorio Estatal de Salud Pública y el Centro Estatal de Transfusión Sanguínea.

Forman parte de esta red los Centros Ambulatorios para la Prevención y Atención en VIH/SIDA e Infecciones de Transmisión Sexual (Capacits) ubicados en municipios como Reynosa, Matamoros, Nuevo Laredo, Tampico, Ciudad Victoria y El Mante, además de centros de salud y unidades médicas de distintas jurisdicciones sanitarias del estado.

El director de la Asociación Mediadora para el Bienestar Inteligente y Ecológico de Tamaulipas (Ambientam), Miguel Ángel Verástegui Cavazos, explicó que los desechos generados durante la atención médica, como jeringas, agujas, gasas con sangre, material quirúrgico y muestras de laboratorio, que pueden contener agentes infecciosos, por lo que no pueden ser tratados como basura común.

El manejo adecuado de los RPBI es fundamental para mantener las instalaciones médicas libres de estos residuos y evitar la propagación de enfermedades”, dijo.

El documento oficial resalta que estos residuos también se generan en centros de salud, laboratorios clínicos, unidades de investigación, bioterios y espacios de enseñanza, lo que amplía el número de instituciones involucradas en su producción.

Debido a su peligrosidad, estos desechos requieren procesos específicos de separación, almacenamiento y traslado, antes de su disposición final mediante métodos autorizados, como la incineración en instalaciones certificadas.

En este contexto, el Gobierno de Tamaulipas destinó en el 2024 ocho millones 382 mil 012 pesos para el manejo de estos residuos, mediante un contrato de tres meses otorgado a una empresa ubicada en Altamira.

La contratación se justifica por la necesidad de contar con un servicio continuo que permita evitar riesgos sanitarios y garantizar la seguridad en las unidades médicas”, se precisa en los documentos oficiales.

Como parte del manejo de los residuos peligrosos biológico-infecciosos en el sistema de salud de Tamaulipas, las unidades médicas cuentan con materiales específicos para su recolección y resguardo seguro.

Entre ellos destacan contenedores rojos con tapa de 200 litros, distribuidos cuatro en cada uno de los hospitales, la misma cantidad en las jurisdicciones sanitarias, además de dos en los centros como hemodiálisis y dos en el Laboratorio Estatal de Salud.

Además se utilizan contenedores para punzocortantes, con 960 piezas de 1.7 litros y 320 de cuatro litros, destinados a agujas, bisturíes y material médico desechable.

En el caso de residuos anatómicos, se emplean 10 mil 400 bolsas rojas al año, mientras que para los no anatómicos se contemplan cuatro mil bolsas amarillas en todo el sistema de salud estatal.

El sistema incluye además congeladores de 17 y siete pies cúbicos, contenedores estacionarios de 120 litros y carros de recolección interna con capacidades variables de 20 a 120 litros, según la generación de residuos.

Ambientalistas de Tamaulipas señalaron que el correcto tratamiento de estos residuos peligrosos biológico-infecciosos es indispensable para la seguridad hospitalaria y prevenir riesgos sanitarios en la población en general así como reducir el posible impacto ambiental.

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